Agrupación Agustín Magaldi

Se cumple el aniversario 82 del natalicio de Gian Franco Pagliaro.

Cantautor ítalo argentino de gran talento y fama.

Carlo Pagliaro, alias Gian Franco Pagliaro, hijo de Francisco y Anna, nació en Nápoles un 26 de julio de 1941. 

A la edad de 6 años la familia se mudó Bagnoli, a media hora de Nápoles, una localidad balnearia donde el pequeño Carlo inició sus estudios primarios en una escuela de monjas.

Es el primero de 4 hijos, Antonio, Annamaría y Sonya son sus hermanos.

Carlo o Gian Franco manifestó tempranamente sus inclinaciones artísticas. Le gustaba mucho el dibujo y dibujaba bastante bien. En el colegio fue popular, los compañeros le pedían dibujos que él entregaba a cambio de lapiceras, cuadernos y bolitas. Tenía oído musical. En la familia había un tío tenor y el canto, la música, era como la pasta y la pizza, cosa de todos los días.

Se cantaban arias y canzonettas. Tosca, La Boheme, La Traviata, Cavallería Rusticana, I pagliacci, O sole mio, Torna a Surriento, los nombres de Puccini, Verdi, Mascagni eran parte del aire familiar que respiraba Gian Franco.

Papá y Mamá tenían previsto para el pequeño Carlo un futuro de arquitectura. Lo veían dibujar asiduamente y relacionaban esa habilidad con el diseño de palacios y castillos. Gian Franco con el tiempo potenció su inclinación hacia las artes. Le interesó el cine, la poesía, descubrió el Renacimiento, la arquitectura de Nápoles, una ciudad rica en monumentos, iglesias, edificios de variados estilos arquitectónicos.

Sin embargo todo ese futuro y los planes previstos para alcanzarlo zarparon un día a bordo del Conte Grande, un trasatlántico mítico en la historia de la emigración, hacia otras tierras. Primer escala, Brasil, 2 años de residencia. Segundo escala, Buenos Aires. La estadía argentina que en un principio iba a durar el tiempo necesario para que papá Francisco encuentre su ”América”, se prolongó para siempre.

En la Argentina Gian Franco retomó los estudios. Lo hizo en forma privada a la usanza de las antiguas y nobles familias. En efecto tuvo un profesor particular, casi un preceptor. Iba todos las mañanas a estudiar a la casa del “Professor Ginobili”, licenciado en lengua italiana, literatura latina, griega, en filosofía y en historia del arte. Además era pintor y periodista. Un humanista con todas las cartas en regla para transferir conocimiento a cualquiera que tuviese inquietud. Gian Franco las tenía. Es curioso, leía a Leopardi, Carducci, Manzoni, Pavese, indagó sobre los Etruscos y escribió poemas en italiano, sonetos, que le publica IL Giornale D’ Italia.

El profesor Ginobili lo llevó de la mano por los caminos de la filosofía, el arte y la literatura. Ese encuentro lo marcó profundamente.

En una familia napolitana no es raro que cante toda la familia y bien. En Nápoles o en Buenos Aires o en Toronto, ese pasado de canzonettas estará siempre presente. En casa la madre canta mientras planchaba, mientras cocinaba el famoso ragú, el estofado más perfumado del mundo, según los napolitanos, cantaba el papá “Una furtiva lacrima”, cantaban los hermanos y cantaba Gian Franco. El canto es para los napolitanos lo que la salsa y el bolero son para los cubanos. Gian Franco también cantaba entre amigos, en reuniones, en fiestas. Le decían que tenía buena voz, tal vez un poco ronca, hasta que un día se animó a cantar en público acompañado por una orquesta. Recibió aplausos, apoyo, aliento. Fantaseaba con meterse en el canto.

Lo que fantaseaba se volvió realidad. Un amigo le consiguió un contrato en un piano bar, 1966. Otro amigo le consiguió un contacto en la televisión y otro le presentó a un personaje de la radio muy influyente.

En 1967, el cantautor italiano Luigi Tenco se suicidó durante el Festival de San Remo. Participaba con una canción “CIAO AMORE CIAO”. Le propusieron a Pagliaro grabar la canción que el malogrado Luigi Tenco no había registrado en los estudios.

En pocas semanas CIAO AMORE CIAO, en la voz de Gian Franco y cantada en italiano, se colocó al tope del ranking.

Lo que viene después podría decirse que es historia sabida. Por las dudas vamos a puntualizar algunos hechos hasta 1976.

En 1968 grabó sus primeros temas en castellano: “Otra vez en el mismo bar” y “Este amor”. El disco fue muy bien recibido por la crítica y el público. Pagliaro prometía. Su voz cautivaba. Su acento itálico era “vendedor”.

En 1970 ganó el IV Festival de la Canción de Buenos Aires, con “Las cosas que me alejan de ti”.

En 1971, en el mismo Festival, se presentó con otra canción de su autoría, “Yo te nombro”. El tema, que había pasado a la final con el máximo de los votos, fue bochado a último momento. Pagliaro no aceptó la decisión del jurado y armó lío, mejor dicho un escándalo de proporciones enormes. Los medios de difusión no le toleraban semejante actitud de enfrentamiento y le colgaron la etiqueta de descontrolado, poco confiable, raro, subversivo, desagradecido y resentido. La Sociedad Argentina de Locutores amenazó con querellarlo por infamia y calumnias. La amenaza no se cumplió, tan solo lo silencian en todas las radios.

“Comencé esta carrera con el pie derecho. Luego metí el pie izquierdo, la mano izquierda y la parte izquierda de mi corazón y las cosas ya no fueron las mismas para mí”, declaró en una entrevista. Esa parte polémica, crítica y criticada, incorfomista, audaz, lo llevó a Pagliaro a convertirse en el porta estandarte de la canción de protesta en aquellos años de luchas y utopías y en uno de los primeros prohibidos por el gobierno militar y los medios de difusión.. Pensar en voz alta no era conveniente en ese entonces y Gian Franco, no sólo pensaba en voz alta, sino también hablaba y cantaba en voz alta.

En el mismo año, 1971, grabó un disco sobre obras de Neruda musicalizadas por él mismo, ya lo había hecho con obras de Almafuerte, Rubén Darío, Bécquer, José Martí.

Para 1974 Gian Franco era un cantautor exitoso a pesar de la censura y un referente y protagonista de la música argentina de esos años que se debatía entre lo comercial y el compromiso.

TODOS LOS BARCOS, VENDRAS CON EL MAR, LAS COSAS QUE ME ALEJAN DE TI, YO TE NOMBRO LIBERTAD, AMIGOS MIOS ME ENAMORE, NO TE VAYAS ENTOCES, LA BALADA DEL BOLUDO son algunos de los temas que le han dado fama y respeto. Artistas como Iva Zannicchi, Nacha Guevara, Leonardo Favio, Sandro, Enrique Guzmán, Héctor Cabrera, Jairo, Wilkyns, Sergio Denis, Sanampay, Los de Siempre, Carlos Torres Vila, Miguel Ángel Robles, La Mona Jiménez, entre otros, han grabado sus canciones. En 1976 su amigo Leonardo Favio lo convenció a filmar bajo sus ordenes y al lado de Carlos Monzón, “Soñar Soñar “, hoy por hoy convertida en una película de culto.

1976 fue también el año en que los militares tomaron el poder en la Argentina y nada, pero absolutamente nada, desde ese día, 24 de marzo, fue igual. Se alteraron todos los destinos. “Todos, quien más y quien menos, perdimos lo mejor de nosotros en ese entonces”, escribirá Pagliaro tiempo después.


Murió 27 de marzo de 2012.

Fuente: https://agrupacionagustinmagaldi.blogspot.com/2023/07/se-cumple-el-aniversario-82-del.html

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